El foso, el castillo y el césped hacen de este un buen lugar para reconfortar el espíritu.
Recomiendo venir a solas para tomar fotos y contemplar tranquilamente el paisaje.
El foso, el castillo y el césped hacen de este un buen lugar para reconfortar el espíritu.
Recomiendo venir a solas para tomar fotos y contemplar tranquilamente el paisaje.

Yokohama Red Brick Warehouse
Estos almacenes de ladrillo rojo funcionaron entre las eras Meiji y Taisho como almacenes de última generación de los que Japón se enorgullecía ante el mundo. Hoy son un espacio cultural y comercial con tiendas, restaurantes y una sala multiusos en dos edificios que conservan el aspecto de aquella época.
La arquitectura tiene un aire muy europeo y no parece muy japonesa.

Tōdaiji
El Gran Buda Rushana, erigido por iniciativa del emperador Shōmu durante el período Nara, fue consagrado en el año 752. El complejo del templo, uno de los más representativos de Nara, tardó cerca de 40 años más en completarse. Incluso después del traslado de la capital desde Heijō-kyō, recibió una generosa protección y vivió una época de gran esplendor.
Los colores de la arquitectura son sobrios y agradables de contemplar.


Parque de Nara
Este parque se encuentra junto a valiosos bienes del patrimonio histórico y cultural, como el Gran Santuario Kasuga Taisha, los templos Kofuku-ji y Todai-ji, el Museo Nacional de Nara y el Shosoin, y permite disfrutar de la majestuosa belleza natural de la abundante vegetación que los rodea. Su ubicación en el centro de la ciudad y el fácil acceso a los distintos lugares de interés son otros de sus atractivos.
Al darles galletas, los ciervos te rodean. Da un poco de miedo, pero también es divertido. Algunos son muy dóciles y otros tienen muchísimo carácter; al menor descuido, te muerden la ropa.


