El Festival de Takayama se ha conservado y transmitido con gran dedicación durante más de 300 años en la ciudad de Takayama, prefectura de Gifu. Este nombre engloba dos celebraciones: el Sanno Matsuri, festival principal del santuario Hie conocido como el Festival de Primavera de Takayama y celebrado en abril, y el Hachiman Matsuri, festival principal del santuario Sakurayama Hachimangu conocido como el Festival de Otoño de Takayama y celebrado en octubre. También se considera uno de los tres festivales más bellos de Japón.
El Festival de Primavera de Takayama se celebra el 14 y 15 de abril, mientras que el Festival de Otoño de Takayama tiene lugar el 9 y 10 de octubre. Una procesión formada por varios cientos de personas ataviadas con vestimentas tradicionales recorre las calles de la ciudad, precedida por una danza del león.
El principal atractivo del Festival de Takayama son sus suntuosas carrozas festivas. Las 12 carrozas de primavera y las 11 de otoño están designadas Bienes Culturales Folclóricos Tangibles de Importancia Nacional. Miden entre 6 y 8 m de altura y presentan una estructura de tres niveles: superior, medio e inferior. En ellas pueden apreciarse numerosas técnicas de artesanía tradicional, como las esculturas realizadas por grandes maestros y los grandes cortinajes bordados hasta el más mínimo detalle. Tampoco hay que perderse la representación ritual de marionetas karakuri sobre las carrozas. El festival nocturno, en el que las carrozas se iluminan con faroles, también ofrece una visión hermosa y evocadora.
En 2016, los actos con carrozas del Festival de Takayama fueron inscritos en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO como parte de «Yama, Hoko y Yatai, festivales de carros alegóricos en Japón».
Lo más destacado
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Está considerado uno de los tres festivales más bellos de Japón.
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El nombre «Festival de Takayama» engloba el Sanno Matsuri de primavera y el Hachiman Matsuri de otoño.
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Es una celebración tradicional en la que varios cientos de personas ataviadas con vestimentas tradicionales recorren las calles de la ciudad.
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Las suntuosas carrozas festivas, designadas Bienes Culturales Folclóricos Tangibles de Importancia Nacional, son imprescindibles.
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El festival nocturno, en el que las carrozas se iluminan con faroles, también ofrece una visión hermosa y evocadora.