Este fabricante de dulces, orgullo de la prefectura de Ibaraki, cuenta con numerosas tiendas en toda la prefectura, encabezadas por su establecimiento principal en la ciudad de Mito. Su historia comenzó en 1852 (quinto año de la era Kaei), cuando su fundador colocó el noren, la cortina tradicional que señala la entrada de un establecimiento. Con la llegada de la era Shōwa, empezó también a elaborar dulces de estilo occidental y amplió su negocio año tras año.
Aunque el volumen de producción ha aumentado y la mecanización ha avanzado, permanece intacto su compromiso, propio de una empresa con una larga trayectoria, con la elaboración de dulces llenos de dedicación. Desde hace muchos años cuenta con la certificación «Ibaraki HACCP», que acredita el cumplimiento de las estrictas normas de gestión higiénica de la prefectura de Ibaraki. Además de velar por la seguridad alimentaria, aprovecha la destreza y la experiencia de sus artesanos durante la elaboración del an, la pasta dulce de judías que puede considerarse el alma de estos dulces, para obtener sabores delicados. Así, no escatima esfuerzos para ofrecer el mejor sabor posible.
Su producto estrella, «Mito no Ume», es un dulce célebre que prácticamente todos los habitantes de Mito conocen. Esta exquisitez se elabora envolviendo una refinada pasta blanca de judías de producción propia en gyūhi, una masa de arroz glutinoso, y cubriéndola finalmente con una hoja de shiso rojo confitada en almíbar. Su llamativa forma recuerda a las flores de ciruelo de Kairakuen, uno de los tres jardines más famosos de Japón.
Aunque el nombre y el contenido del producto han variado ligeramente con el paso del tiempo, cuenta con más de 100 años de historia y mantiene una presencia indiscutible como especialidad local. No deje de probar su exquisito sabor, galardonado tres veces con el premio de oro en la Exposición Nacional de Confitería.
Lo más destacado
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«Mito no Ume» es un dulce célebre elaborado con pasta blanca de judías envuelta en gyūhi y cubierta finalmente con una hoja de shiso rojo.
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Desde su lanzamiento, esta especialidad acumula más de 100 años de historia.
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Para elaborar el an, clave de su sabor, se aprovechan la destreza y la experiencia de los artesanos con el fin de obtener un sabor delicado.