Rōshōki, que actualmente está en manos de la cuarta generación, ya es un establecimiento centenario y pionero. Los bollos de carne se colocan sobre una hoja de bambú y luego se envuelven en papel absorbente, manteniendo así el método tradicional de antaño. El relleno de carne resulta algo salado, pero la masa tiene una textura agradable.
