Fundado en el año 778, fue inscrito como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1994. En su recinto de 130.000 m², que se extiende por la ladera del monte Otowa, hay más de 30 edificios religiosos y estelas, entre ellos Tesoros Nacionales y Bienes Culturales Importantes. También destacan los distintos paisajes estacionales de Kiyomizu-dera: cerezos en flor en primavera, verdor en verano, hojas de otoño y nieve en invierno.
Al llegar al final de la cuesta, recibe a los visitantes la puerta Niomon, de color bermellón. Tras subir otro tramo de escaleras aparece la pagoda de tres pisos, de unos 31 m de altura. Es una de las más altas de Japón y un extraordinario mirador desde el que se contempla la ciudad de Kioto a lo lejos. Tampoco hay que perderse el pabellón principal, famoso por la expresión «saltar desde el escenario de Kiyomizu», que significa tomar una decisión audaz. Construido de manera que sobresale de la ladera, se levantó mediante una técnica tradicional japonesa que ensambla piezas de madera sin utilizar clavos. Tiene unos 13 m de altura, lo que equivale a un edificio de cuatro plantas. La imagen principal venerada en su interior, la estatua de Kannon de once rostros, mil brazos y mil ojos, es una imagen budista secreta que, en principio, solo puede contemplarse una vez cada 33 años. Su próxima exhibición está prevista para 2033. Habitualmente se puede venerar el Omaedachi, una reproducción de menor tamaño de la imagen principal.
Al este del pabellón principal fluye la cascada de Otowa, que dio origen al nombre del templo. Se puede recoger con un cucharón y beber el agua pura de sus tres corrientes para pedir por la purificación de los seis sentidos y el cumplimiento de los deseos.