Conocido afectuosamente como «O-Ise-san», suele llamarse «Ise Jingu», aunque su nombre oficial es simplemente «Jingu». Jingu comprende 125 santuarios en total, entre ellos Naiku (Kotaijingu), donde se venera a Amaterasu Omikami, considerada la deidad ancestral de la familia imperial; Geku (Toyoukedaijingu), dedicado a la deidad protectora de la vestimenta, la alimentación, la vivienda y las actividades productivas; además de santuarios anexos, subsidiarios y bajo su jurisdicción. Sus edificios están construidos con madera de ciprés japonés siguiendo el shinmei-zukuri, un antiguo estilo arquitectónico japonés. En los dos santuarios principales y los 14 santuarios anexos se celebra cada 20 años el Shikinen Sengu, ceremonia en la que se reconstruyen los edificios y se traslada el objeto sagrado en el que reside la divinidad.
Naiku, fundado hace unos 2.000 años durante el reinado del emperador Suinin, alberga como objeto sagrado el espejo Yata no Kagami, uno de los Tres Tesoros Sagrados de Japón. Tras cruzar el puente Uji sobre el río Isuzu y recorrer el largo camino de acceso, se puede visitar el santuario principal, núcleo de Naiku, además de dos santuarios anexos. Cerca de Naiku también se encuentra un conjunto de cuatro santuarios anexos: Tsukiyomi-no-miya y Tsukiyomi-aramitama-no-miya, dedicados a Tsukiyomi-no-Mikoto; e Izanagi-no-miya e Izanami-no-miya, dedicados a las deidades progenitoras de Amaterasu Omikami y Tsukiyomi-no-Mikoto.
Quinientos años después de la fundación de Naiku, Toyouke Omikami fue traída desde la provincia de Tamba como deidad encargada de la alimentación de Amaterasu Omikami, y se fundó Geku. Desde entonces, en Geku se mantiene el ritual de ofrecer alimentos dos veces al día, por la mañana y por la tarde, a Amaterasu Omikami, a las deidades acompañantes y a las de los santuarios anexos.
Lo más destacado
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No existe un orden establecido para la peregrinación a Ise, pero la costumbre es visitar primero Geku y después Naiku.
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Se considera protector de la nación y todavía hoy es venerado como el santuario principal de todos los santuarios sintoístas de Japón.
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Sus numerosos árboles de gran tamaño, el río Isuzu y la naturaleza de sus extensos terrenos brindan una sensación de serenidad.