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    El estilo arquitectónico del Santuario Nikko Toshogu es diferente de la imagen habitual de los santuarios japoneses. La espléndida puerta Yomeimon es lo más llamativo, y las esculturas del recinto también son una de sus principales características. Desde los «tres monos» hasta el «gato dormido», todas merecen una pausa para contemplarlas. El sonido del dragón resonante en el Yakushido también es inolvidable.
    En general, el Toshogu tiene muchísimos detalles que ver, por lo que sería una lástima recorrerlo apresuradamente.

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